El club en perspectiva: Peñarol salió a marcar la cancha en el partido de la seguridad

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Aquel suspendido clásico del 27 de noviembre de 2016 generó un golpe de efecto en la política de seguridad del Club Atlético Peñarol.

Aquel suspendido clásico del 27 de noviembre de 2016 generó un golpe de efecto en la política de seguridad del Club Atlético Peñarol. Una previa llena de tensión y violencia, dentro y fuera del Estadio Centenario, donde hasta una garrafa fue lanzada al vacío desde la parte superior de la tribuna Ámsterdam, marcaría el comienzo de una nueva era en la lucha por la erradicación de los violentos de las canchas de fútbol.

El frustrado partido de fines del año pasado, en el que Nacional recibió los puntos sin haber disputado el encuentro, fue el punto de inflexión. Por entonces Peñarol ya trabajaba con su nueva Comisión de Seguridad que había fijado un criterio de tolerancia cero sobre quienes promueven desórdenes en las tribunas o en la vía pública.

La misión para la nueva Comisión de Seguridad liderada por el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Ruibal Pino, fue la que muchas veces la historia le encomendó al carbonero: remontar otro partido complicado y en un escenario difícil.

Entre otras cosas, los expertos resolvieron no dar entradas a ningún parcial o socio y apoyaron la implementación de un sistema de identificación facial de violentos mediante cámaras de seguridad.

Dos semanas después de aquellos incidentes, Peñarol presentó en público a su flamante Comisión de Seguridad y sentó las bases de una nueva política contra los violentos. Y comenzaron las acciones.

La nueva Comisión de Seguridad lleva un registro de resultados partido a partido y, aunque saben que rinden examen todos los fines de semana, su balance es positivo.

Los informes sobre su actuación registran que, durante los más de 30 partidos disputados por Peñarol en el año 2017, el único hecho de violencia de magnitud fue en el encuentro por Copa Libertadores contra el club Palmeiras de Brasil en el Estadio Campeón del Siglo. Los expertos apuntan que esos hechos tuvieron, además, como principales protagonistas a los parciales del club rival.

Pero la conformación y el apoyo logístico del equipo de expertos no fue la única inversión del club en materia de seguridad.

Peñarol inauguró en julio de 2017 en su estadio Campeón del Siglo un circuito de 18 cámaras de seguridad e identificación facial exigidas por el Ministerio del Interior. El costo de las cámaras, su instalación y la adquisición del software rondó los US$1,4 millones.

En términos comparativos, esta inversión en seguridad es similar a la que podría realizar Peñarol para contratar al menos a dos jugadores de elite en el medio local para cada temporada.

El club también reforzó otras señales. Por ejemplo, advirtió a sus socios que en caso de que alguno de ellos fuera identificado en eventuales disturbios durante los festejos del cumpleaños de la institución -algo que Peñarol no convocó- esas personas podrían ser suspendidas o expulsadas del padrón social, o inhabilitadas a ingresar a espectáculos deportivos y a actividades como la 5K de Peñarol.

No se negocia

Para jugar el partido de la seguridad los nuevos asesores del club salieron a marcar la cancha desde el arranque.

"Pusimos condiciones para ingresar: que esta Comisión de Seguridad no maneja dinero, no maneja entradas y no negocia. Convenimos con el Consejo Directivo del club que en temas de seguridad solo se comunica con el público alguno de los miembros de la Comisión", dijo el 8 de diciembre de 2016 durante su asunción Jorge Ruibal Pino, un magistrado de extensa carrera que en 2008 y 2013 fue presidente de la Suprema Corte de Justicia.

Las otras cabezas del nuevo equipo son el exdirector de cárceles, Crio. Gral. (R) Horacio Zaugg, que por su trayectoria conoce al dedillo los códigos de los delincuentes, y el licenciado en Seguridad y Comisario Mayor (R) César Inzaurralde, experto en táctica y estudios sobre la delincuencia.

La Comisión de Seguridad responde dentro del esquema de la organización a la Comisión Directiva pero, otra parte del acuerdo, fue que serían los expertos los únicos encargados de definir la política de seguridad, y no los dirigentes.

Durante los primeros meses de su gestión los expertos elaboraron un plan de seguridad que transcurrido el año 2017 ya está en pleno funcionamiento.

La Comisión de Seguridad desarrolló un programa general para atacar el problema de manera macro, y al mismo tiempo elabora un plan específico para cada partido, sea de práctica, oficial local o internacional, de formativas y otras actividades que requieran apoyo específico. En particular, en lo previo a cada encuentro los expertos que trabajan para Peñarol realizan en promedio 120 acciones relacionadas con la seguridad, sea el equipo local o visitante.

La Comisión de Seguridad de Peñarol apoya aplicar el derecho de admisión en espectáculos deportivos que impide el ingreso de violentos a los estadios. En ese marco, delincuentes fueron identificados por la Justicia, sometidos a proceso, y a otros se los registró para impedirle ingresar a los partidos. Otros tantos están bajo observación debido a que se generan, como es lógico esperar, relevos, bajas, etc. entre los grupos violentos.

La Asociación Uruguaya de Fútbol, en colaboración con los clubes, tiene una lista de hinchas que no pueden ingresar a los estadios. En el último clásico, las personas que no podían sacar entradas fueron 330 por tener antecedentes vinculados a hechos violentos en espectáculos deportivos.
Información, información, y más información

Tras un diagnóstico y el reconocimiento de la situación realizado mediante el cruce de información con el Poder Judicial y la Policía, los expertos trazaron dos líneas de trabajo: un plan general y otro más específico y detallado, que va partido a partido, de acuerdo a las actividades que desarrolla Peñarol, en sus distintas instalaciones o fuera de las mismas.

El plan general consiste en un relevamiento a lo largo del tiempo de hechos y movimientos de los distintos grupos de aficionados que van a ver a Peñarol antes, durante y después del partido. Este plan forma parte de un sistema de información que abarca otras actividades deportivas y culturales, ya que estos elementos migran de institución en institución y aprovechan cualquier situación para cometer delitos.

Así, el conjunto de expertos y técnicos comenzó a analizar la acción en masa de la parcialidad aurinegra, y a colaborar con la Policía y la Justicia para anticipar los problemas que puedan surgir a partir de grupos específicos.

Los técnicos aurinegros usan, entre otros elementos, tecnología específica para recoger y cruzar datos que permitan tanto una mayor planificación como una ordenada evolución del cuadro de riesgos durante el evento, el cual se actualiza a velocidad de acción, compartiendo la información con el Jefe del dispositivo policial presente en cada escenario. En este sentido el intercambio de información es permanente, organizando el ingreso y la evacuación de los espectadores, o ante la necesidad de intervención monitoreando los eventuales puntos críticos.

En la nueva Comisión de Seguridad entienden que la acumulación de información es fundamental para delinear tendencias de comportamiento, y eso queda en blanco sobre negro en un informe que se realiza cada 15 días, denominado Apreciación de Situación, que es la base de la información que se proporciona a la Comisión Directiva.

La línea directa con la Policía Nacional y la colaboración con la Justicia resulta fundamental para el intercambio de información.

El plan general también incluye el relevamiento de noticias y hechos vinculados a la seguridad, en el entendido que las personas que protagonizan espectáculos deportivos en canchas de fútbol suelen tener vínculos con el mundo de la delincuencia. En eso atar cabos es fundamental.
No debe escapar al lector que dentro de las políticas de seguridad presentadas al Consejo Directivo ya mencionadas surge, como una de las columnas que soportan este plan, el intentar a través del Órgano rector AUF llegar a nuclear a todos los encargados o comisiones de seguridad de cada Club, de modo de intentar lograr amalgamar conceptos fundamentales de seguridad. No con el espíritu de imponer las ideas de maniobras, sino discutir en un ámbito abierto distintas estrategias para el abordaje del problema. El objetivo es claro: combatir la violencia en el futbol, siempre dentro del ámbito de responsabilidad de los clubes.

Paso a paso

Como los jugadores y el cuerpo técnico, la Comisión de Seguridad también planifica cada partido con un alto grado de detalle.

Dentro de las 120 acciones que se dan antes, durante y después de cada partido previas a cada partido las tareas incluyen análisis previos, consideraciones logísticas como la llegada y salida de los hinchas y tareas de inteligencia que permitan visibilizar eventuales focos de tensión.

Pero Peñarol no lo hace solo. Las acciones son coordinadas con el Ministerio del Interior, (Jefaturas de Policía, Direcciones Nacionales) el Poder Judicial, la Asociación Uruguaya de Fútbol y el adversario de turno, además de otros actores cuya intervención sea necesaria, como Intendencias Departamentales, Servicios de Emergencia Médica, etc.

En el trabajo previo a cada encuentro el equipo de seguridad hace un análisis metodológico para identificar blancos y posibles amenazas reales, potenciales y focos de riesgo.

Los expertos también utilizan técnicas de evaluación en tiempo real donde junto a la Policía analizan eventuales alertas para seguir aquellos hechos que tienen apariencia de poder transformarse en un foco de violencia o de alteración del orden público. Se encargan incluso del control para evitar el ingreso de bengalas, porque cada una que se enciende implica un potencial riesgo para la integridad física de los participantes, además de sancionarse con una multa para el club.

Bajo el mando de un expresidente de la Suprema Corte de Justicia y la coordinación de dos policías expertos en el trato con delincuentes y las tareas de inteligencia, Peñarol sentó nuevas bases para su política de seguridad en busca de erradicar a los violentos de las canchas de fútbol. Lograrlo también depende de cada hincha, cada fin de semana.

El equipo de seguridad permanente de la institución se encuentra integrado por diez personas, conocedoras de la situación interna del Club Atlético Peñarol, capacitadas y comprometidas con los objetivos de esta Comisión.

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